martes, 4 de octubre de 2016

FELICIDADES, MADRE!!

Con el permiso de los lectores, vamos a incluir un poema que no es gaucho, al que le damos lugar porque se lo escribí a mi madre hace ya 32 años, y como el domingo 16 es el "Día de la Madre", lo compartimos pensando que puede serle útil a algún lector que quiera homenajear a su "viejita".

Cuando miro hacia a tras, hacia la infancia
y retrotraigo el tiempo transcurrido,
te observo, del camino en cada paso,
brindar la protección de tu cariño.

Desde el propio portal del nacimiento
-cuando el dolor del parto presentido-
vienes dando de ti, la mejor parte,
en la cuota de amor y sacrificio.

Desde el portal de la niñez aquella
al umbral de la hombría que hoy habito,
hay un largo camino, que supiste,
apuntalar paciente y sin conflictos.

Desde el portal del tiempo adolescente
a este tiempo de padre, que transito,
han sucedido cosas, tú lo sabes,
porque hemos, ese tiempo, compartido.

Y llegamos entonces al momento
de mirar hacia atrás, y no hay olvido,
por el contrario hay sensación de vivida
y un volver a encontrar instantes lindos.

Y has de seguir, porque lo sé, sin duda
-aunque lejos quedó mí tiempo niño-
has de seguir poniendo tus esfuerzos
porque es don natural de tus sentidos.

Y es por eso que brota de mi pluma
una modestia que tu nombre encuadre,
mientras me late el pecho por decirte:
¡Felicidades, en tu día, Madre!
                                                   (09/1984)


Carlos Raúl Risso E.

domingo, 2 de octubre de 2016

PA' SEMBLANTIARLO


¡Amalaya! Sin tropiya
me ha dejao la suerte perra
pero ¡ni un malón me cierra
la marcha pa’queya Viya!,
que anque no es cosa senciya
si hay que rumbiar, no me atoro;
bien sé el aguante del “moro”
que tiene tiemple de acero
y bien sé, que’l “zaino overo”
sabrá cumplir con decoro.

Me ha’noticiao un paisano
que ayá en la Viya’e Navarro
la tierra se le hizo barro
a mi aparcero Mariano.
¡Válgamé Dios! ¿Qué crestiano
no se acoquina ante’l susto?
pero yo no encojo el busto
-que no achico el pecho, digo-
y priocupao po’el amigo
cáirle pronto, será un gusto!

Me han dicho que la memoria
la tiene un tanto almariada
y la zurda entabliyada
tiene en forma provisoria;
pero lo pior de la historia
es que a un catre’njaretao
lo tiene medio obligao
la médica que lo atiende,
pero qu’él, más bien no entiende
lo que gana estando echao.

Por eso que hacia “El Talar”
-que’s la estancia del suceso-
habré de rumbiar, confieso
sin permitirme aflojar.
Y anque’s largo el galopiar
que a ese pago me separa,
tendré la cuestión más clara
cuando habiendo desmontao,
pueda arrimarme a su lao
y semblantiarle la cara.

                           La Plata, 21 de Agosto de 1995
 Carlos Raúl Risso E.-

                                     

domingo, 25 de septiembre de 2016

ANIVERSARIO

Hace cinco años, “mi negra”,
pialamos los corazones,
y el baruyo’e dos pichones
a nuestro nido hoy alegra;
ese buyicio reintegra
lo que’l cansancio nos quita,
yo ensiyo y de mañanita
ya me largo a trajinar,
y vos hacés en tu andar
lo que’l rancho necesita.
  
Amasás el pan casero;
le echás máiz a las gayinas;
lavás en la vieja tina
la ropa con mucho esmero,
prieparás un güen puchero
pa’ la hora’e la comida;
volcás agua en la bebida,
a los chicos vigilás,
una lechera ordeñás
y hervís la leche enseguida.
  
Yo enfrento el trabajo diario
saliendo de recorrida:
levantando una parida…
cueriando si es necesario;
arreglando -anque precario-
si se ha roto un alambrao;
también curo un abichao
y hasta si se ofrece amanso,
¡porque’s pa’l crioyo un descanso
el trabajar bien montao!
  
Y esas tardes que a las casa’
pego la güelta temprano,
deseguida tengo a mano
la mazeta y la mordaza,
porque un güen crioyo reemplaza
las pilchas que’stán bichocas,
y anque mis manos son tiocas
pa’l trabajo delicao,
las sogas de mi recao
son guasas… ¡pero no pocas!


Cuando estoy entretenido
intentando una costura,
remojo la cebadura
matiando como al descuido;
la hija mayor hace nido
cerca mío, en la cocina,
demientras que con harina,
con agua salada y grasa,
unas tortas frita’amasa
mi prienda, gentil y fina.
  
Que hoy cinco… Mañana diez…
Ansí se pasan los años,
endemientras te acompaño
y vos a mi, ya lo vez.
Pasará el tiempo y dispués
crecidos, se irán los hijos.
¿Pero… que diantres me aflijo!
si hace cinco años apenas
¡que a un amor hecho cadena
nos hemos uncido fijo!
                                 (25/07/1981)

Carlos Raúl Risso E.-

domingo, 18 de septiembre de 2016

GUARDA!

Me viene mal baraja,
la cuestión se pone fea
pero me abrazo a la idea
de’nfrentarla a rompe y raja;
no hay chúcaro que a rodaja
no se doblegue al dolor,
y a mi me suebra valor
pa’ dirle firme al encuentro
¡que tengo un temple de adentro
como pa’ pechar lo pior!

Se dice que todo pasa
hasta el temporal más feo,
pero hace rato que veo
que un cielo negro me abraza;
la realidá se disfraza
-uno puede colegir-
pero se alcanza’lvertir
como dándole’n el clavo
¡que habrá de ser tiempo bravo
el que nos toque vivir!

Se confunde libertá
con el total entreguismo,
y se abre como un abismo:
riqueza o necesidá.
Total naturalidá
demuestra el que mucho roba,
pero solo se joroba
el que “rajuñó” un centavo
¡porque la justicia, al “pavo”,
de cien maneras lo adoba!

Por girar como la rueda
seguirá el mundo rodando,
más pobre, el pobre, galguiando
y el rico, más rico queda;
el que gobierna se’nrieda
con el hilo ‘el carretel
pues se sirve del pastel
una tajada sabrosa
¡y aquel que piense otra cosa
que salga en defensa d’él!

Yo me siento ensemismao,
sorprendido y con asombro…
¡y pensar que puse’l hombro
pa’ quedarme deslomao!
Si al matungo trajinao
lo aguaita un final de tacho,
anque ya no soy muchacho
capaz que me’ncrespo fiero,
¡que pa’rriarme al matadero
hará falta más de un macho!

No afloja la sabandija
encarnizada es sin yel,
pa’ella, la sangre’s miel
y la chupa a dos verija’;
el que al pueblo tanto esija
que tiemple la consecuencia,
no lo ciegue la osecuencia
de un rodeo de adulones
¿qué pasará si los piones
se olvidan de la obediencia…?

Cuando afina, el que’s cantor,
no grita pa’ dar su canto,
porque’l fundamento es tanto
que hasta lo escucha el señor.
Y si es murmuyo el clamor
del pueblo que ya no aguanta
¡guarda!, que tanta garganta
hambriada, seca, sedienta,
puede ser como tormenta
que la negrura agiganta.

Y he de seguir yo también
jinete sobre un beyaco
que’l cuerpo al charque no saco
si necesito un sostén.
Y dejo aclarao muy bien
quedando el verso’e testigo,
si jinetiarlo consigo
y al ejuerzo no me dueblo
¡sepan pues, de que “juan pueblo”
puede ser cruel, pa’l castigo!
                                        (17/12/1997)
Carlos Raúl Risso E.-
                      


miércoles, 7 de septiembre de 2016

SIN GÜELTA DE HOJA

                          A Don José Tirado

Quiere’l trenzao de mi canto
volcarle un pial de cariño,
y sobre’l tiro me aliño
al abrigo de su manto,
porque usté que sabe tanto
de las costumbres camperas
me h’arrocinao endeveras
al fogón de su decir,
 ese, que pa’ mi sentir
¡nunca ha tenido tranqueras!

Mi verso enciende candiles
que le amojonan la güeya
y hacen briyar más la estreya
de sus sentidos viriles;
yeva unos cuantos abriles
entropiyaos con anhelo,
que hacen que’l yamarlo agüelo
sea una espresión sin engaños,
porque’n verdá son sus años
¡entable de un solo pelo!

Retazo de tradición;
bronce vivo de una raza
que se agranda mientras pasa
el tiempo al tranco lerdón;
ansí es usté en su fogón
con su silencio projundo,
silencio en el que me hundo
cuando emprincipia un relato
¡porque su voz es mandato
de las raíces del mundo!

A través de su presencia
me topo con mis mayores,
y revivo los albores
de nuestra crioya esistencia.
Usté’s palo que aquerencia
a los que quieren lo crioyo,
palenque’n el que me apoyo
con tuita la juerza’el brazo,
porque a su lao sé que al lazo
bien tirao, ¡le sobra un royo!

No es murmuyo’e tradición
lo que mi verso le canta:
¡es grito a flor de garganta
con fundamento y razón!
¿De homenaje…? Mi emoción
como sentimiento humano
por saberlo tan paisano,
sin güelta de hoja… ¡derecho!
y que al corazón del pecho
¡yeva en el güeco’e la mano!
                                       (14/12/1983)
 Carlos Raúl Risso E.-

CINA CINA

Centinela de guardia en la barranca;
sostén del nido de un paisano hornero.
Hoy te improviso un canto a lo campero
que de mi entraña mesmamente arranca.
Tu humildá, cina-cina, pura y franca,
mira pasar las aguas del arroyo
dende la altura en que tenés apoyo,
y aunque vivís sujeta a una querencia,
no hacés con el arroyo diferencia
porque sos fiel a tu paisaje crioyo.

Tus hojas son delgadas esperanzas
como los tientos de una lonja fina,
senciyés, que paisana se ilumina
con las florcitas que te nacen mansas:
son rubionas… con soles de añoranzas…
una gota de sangre les da vida,
y haciendo tu esistencia compartida
cuelgan racimos de pequeñas chauchas,
teniendo pa’ defensa, ¡planta gaucha!,
un montón de espinitas alvertidas.

Cina-Cina pobrona de ramaje
desparramao y con la sombra escasa,
durante el día un tibio sol, te abraza,
y en la noche, la luna es tu ropaje.
Puede que un viento a veces te desgaje
más no te vence una prepiada ansina.
¡Sos curtida, mi crioya cina-cina!
¡Sos senciyés dende la ráiz al cielo!
Por eso siento orguyo, yo, tu suelo,
porque somos los dos, de la Argentina!

                                                        (28/06/1981)

EL PONCHO DE LIBORIO

Viejo poncho ranquelino
que Liborio conservaba
diciendo qu’él heredaba
la prienda de su padrino;
y que a este a la vez le vino
como una herencia también,
de un indio que con Pincén
a la isla yevó sus güesos
en condiciones de presos
por orden de no sé quién.

Tenía un tajo zurcido
a una cuarta de la boca
justito ande’l pecho toca
…un malambo de latidos,
y aunque’so pudo haber sido
herida de sable o… rama,
Liborio pintaba un drama
que a uno hacía estremecer
…y apenas dejaba ver
la herida que había en la trama.

De vivir, bandea los cien
ya que ayá por el sesenta
Liborio tenía setenta
…y un poquito más también.
“-Por el año cuatro, el tren
hasta estos pagos yegaba
-decía Liborio- yo estaba
y cuando estuvo a la vista
de a cabayo, al maquinista
con mi poncho saludaba”.

Una güelta en un boliche
ande había naipe y taba
y al tirador lo volcaba
del más platudo al más piche,
un tal Floro Margariche
muy rico en campos y avíos
le ofertó plata en hastío
por el poncho, y él…lo apaga:
“¡Su mucha plata no paga
ni un fleco del poncho mío!”

Siempre’l poncho le servía
de’scusa pa’ una conversa
y la historia más dispersa
en su boca, se ceñía;
quién sabe, lo que decía
pueden ponerlo en cuestión,
mas ricuerdo la espresión
cuando dijo, que a su ver
por el poncho iba’a golver
el indio, alguna ucasión.

Cuando el alcohol de algún vino
le subía a la cabeza
él, arroyaba en la mesa
a su poncho ranquelino,
pero muy zorro y ladino
siempre tuvo un  fleco atao
ande un dedo hecho candao
ante un tirón lo avispaba
y muy suelto preguntaba:
“-¿…otro vino me ha pagao…?”

“-Yo no duermo -repetía-
siempre estoy como dispierto,
mi ojo cerrao… está abierto
disconfiando que se hacía.
Si viene la parca un día
(porque’ya siempre trabaja)
y haga ceñir con su  faja
mi pobre montón de mis güeso’,
pido entonces de’sprofeso
¡que sea el poncho mi mortaja!
                               
 Versos de Miguel Maj y Carlos Raúl Risso