domingo, 5 de agosto de 2018

BAJO EL ALERO


Alero: estensión del nido
que construido en base a barro
resultó el rancho bizarro
bien firme al suelo priendido.
Alero: estensión del nido
en que’l modesto paisano
que te alzó usando su mano
cual herramienta primera,
te bajó de la cumbrera
como un alón soberano.
  
En el gaucho rancho alero,
sos como una pieza más
porque en vos tendió al solaz
el patrón, hombre campero.
En el gaucho rancho alero,
juistes ‘el recibidor’
cuando cayó el domador
qu’iba en busca del soguero
y siguió yendo, mañero,
por una chinita en flor.

A tu crioya sombra alero
pensando en la mazamorra
se le buscó al máiz camorra
pisándolo en el mortero.
A tu crioya sombra alero
las lonjas se mazetiaron
que precisas se cortaron
pa’ pilchas del chacaneo
y algunas otras, ya creo,
que pa’ paquetiar se usaron.

Bajo de tu amparo alero
una mañana’e verano
la paisana y el paisano
hablaron del crío primero.
Bajo de tu amparo alero
aquel gurí juguetón
gatiaba tras “El Rabón”
aquel cuzco bayo overo
que s’hizo su compañero
y le dio su protesión.

Supiste de cabayadas,
de yerras, rodeos y apartes,
porque no hubo mejor parte
pa’ una conversa aplicada.
También resonó alterada
bajo tu resguardo alero
el vozarrón del resero
que cuasi el río se lo yeva …
¡Qué la gaucha vida abreva
bajo tu resguardo… alero!
                                (04/08/2018)

Versos de Carlos Raúl Risso

viernes, 20 de julio de 2018

AMIGO!!


Canto un canto a los amigos
cuyas amistades tengo
y en ese canto sostengo:
¡la vida está de testigo!
En ese cantar prosigo
firme’n el rumbo trazao
que si soy afortunao
porque de amigo te tengo,
como antes dije: ¡Sostengo,
vas de la vida, a mi lao!

miércoles, 23 de mayo de 2018

TEMPLANDO ALTO


¡Ah, mi amigo! Si señor
¿cómo no le viá contar?
¡si cuando empiezo a cantar
me tiemplo como el mejor!
Verdá qu’he sido andador
y que andador sigo siendo,
soy de los que aprienden viendo
y oservando los detayes
que’n cayejón, güeya o cayes
la esistencia jué’scribiendo.

Me ha dao el andar la vida
alegría, sinsabores,
desdichas, también honores,
algo grato, alguna herida;
en esa esperencia anida
el saber que me apuntala;
ave que’stiende sus alas
remonta el güelo sin prisa
y cada crioyo priecisa
curtirse, pa’mostrar galas.

Siempre me gustó ensiyar
en cuestiones de paseo
un pingo que’n su escarceo
se supiera soliviar;
en cambio pa’ trabajar
busqué’l de aspeto dormido
pero que se hace estampido
cuando en la rienda se siente.
(Ese sosiego prudente
le deja un resto escondido).

En el cayar con prudencia
no se’sconde cobardía,
es cobarde’l que a porfía
se vuelca pa’ la osecuencia;
el que atúa con decencia
y habla sin gritar, con tino,
defendiendo lo genuino
con firme convencimiento,
¡ese es valiente sin cuento
y en ese rumbo me inclino!

Ser valiente es proceder
dispuesto pa’l tranco atrás
si se dijo algo de más
o se’quivocó al hacer;
agayas hay que tener
si hay que defender a fondo
la cuestión que cala hondo
y enráiza en el sentimiento,
a esas cosas las enfrento:
si hay que responder, ¡respondo!

Ya ve: templando me animo
a cantar con fundamento.
(No siempre’l canto del viento
es el mejor ni el que’stimo);
al fogón a que me arrimo
vuelco mi gaucha esperencia,
y unque humilde de presencia
del diablo, el refrán le dejo:
de que sabe más por viejo
que toda su mala cencia.

Y aura me yama el cencerro
que hace sonar la madrina
de las costumbres genuinas
por un rumbo que no erro;
es que a la güeya me aferro
que trazaron mis mayores
con sus saberes mejores
por los que hoy canto y opino,
con este acento argentino
que tiene patrios colores.
                                      (17/11/2000)

Carlos Raúl Risso

miércoles, 2 de mayo de 2018

ENDENANTES


Viá ensiyar un decimal
de’sos que cáin a la’guada
y a los que la se’ atrasada
les resulta al fin, fatal;
después que lo eche al corral
de mis renglones dispersos
y le quite con ejuerzos
las cosquiyas naturales,
por güeyas y por guadales
saldré a tranquiar con mis versos.
  
Porque cuando rienda den
y no tiemblen ni se’spanten
haré de que se adelanten
buscando se’ntablen bien;
no será en un santiamén
porque payador no soy,
pero con pacencia estoy
muy confiao en que podré
(anque ya no tengan se’),
dir con eyos pa’nde voy.
  
Porque voy, por esa güeya
que cuasi tapa el olvido,
tiempos de’se hombre curtido
que del ayer atropeya:
gaucho de la historia aqueya
de la vieja estancia crioya,
cuando el pingo era una joya
más preciada que los riales
¡si lidiando entre animales
su vida se desarroya!

Tiempo en el que la moneda
tenía su espresión mejor
salpicando un tirador
como si nada suceda;
¿comprar?, ¿vender?... esa rueda
no hacía girar aquel hombre,
y anque hoy a muchos asombre
más de un suceso confirma
que su palabra era firma
anque no escribiera el nombre.

Me lo han tildao de haragán,
de desganao y de ocioso,
pero pa’ mi, de vicioso
ansí opinó más de un truhán;
suele ser que’l charlatán
gana un lugar de opinión
sin hacer composición
de tiempo y aquel lugar,
afanoso por copiar
de otra cevelización.

Aquel andar de a cabayo
bajo el cielo, noche y día
entre’sa hacienda bravía
…no era cosechar zapayo!
Aquel tiempo que detayo
con campos como una mar
ande pa’ poder poblar
¡había que ser muy baquiano!
y además de tener mano:
“saberse desempeñar”.

Sin ranchos ni poblaciones,
sin carros y sin carreta,
tan solo la brasa inquieta
siempre viva en los fogones.
¡Qué temple! ¡Qué condiciones!
había que tener seguro,
pues siempre estaba el apuro
cruel, de alguna desbandada,
o la sorpresa’e la indiada
con el malón por conjuro.

¿Qué estranjis capaz habría
pa’ tremenda corajiada?
Yo opino, que’n la voltiada
tan solo alguno cairía.?
¿Haragán que no tenía
apego por el trabajo?
cuando eso escucho, ¡barajo!
se me añuda el triperío,
¡si jué su ímpetu bravío
el que al fin, progreso trajo!

No quiso ser zanjiador
ni nunca lo atrajo el surco
y no anduvo como el turco
mercachifle vendedor;
él demostró su valor
en rigurosa jornada
o en impensable tropiada
sin permitirse un desmayo…
siempre, eso sí ¡de a cabayo!
y con tropiya entablada.

Como sé bien lo que quiero
y pa’nde voy tengo claro:
¡mi rima es techo y amparo
pa’quel hombre tan campero!
Y saliendo pa’l potrero
con el verso sancochao,
si a lo gaucho l’he cantao
seguro, firme, costante,
será qu’heredé endenantes
no vivir acobardao.

¡Gran siete… me relinchó!
¡Me conoce… me risponde!
No dá el anca ni se’sconde
bien de frente se mostró.
Lo embozalo… ¡ni mosquió!
y ya lo dentro a ensiyar,
y al momento de’stribar
cuando el peso solivianto,
pienso pa’ mí: -¡Listo el canto,
aura… que salga a tranquiar!
                                          (18/06/1998)
Versos de Carlos Raúl Risso







domingo, 25 de febrero de 2018

DESCANSO


Junto al rodar del molino
su quejosa melodía
lo va despidiendo al día
que se recuesta, cansino;
da un volido y suelta un trino
sobre la torre, un zorzal,
coronando el servicial
esfuerzo del “pión de fierro”,
al que’n su estaquiao encierro
cualquier viento le da igual.

Cansao, se recuesta el día
pa’ terminar su jornada
bajo una noche todada
con brillante estreyería;
gana el tiempo la’rmonía
de un silencio melodioso,
taya de a poco el reposo
pero hay que parar la oreja
que saldrá la comadreja,
el zorro, ¡y hay fechoría!

En la sombra suspendida
que por el talar se’stiende,
suave el volido se tiende
de una lechuza alvertida;
y enseñando que la vida
tiene también otra cara
muestra en el cielo su clara
y plateada luz, la luna,
donosa como ninguna
que’n suave humildá se ampara.

Y ha de venirse el fogón,
algún charrusco y el mate,
y endispués, ¡el sosegate
de luz mala o lobizón!
Por áhi, cái en la ocasión
las mentas de una tropiada
o una tremenda topada
en aqueya pulpería…
que se presta más que’l día
la noche, pa’esas rumiadas.

Y después, en el recao
o sobre’l catre de tientos
haciendo a un costa los cuentos
lo rinde’l sueño al cansao.
Solo el fogón ha quedao
con un tizón parpadiando,
la gente está descansando
al dar la noche un parate,
que’s lindo tomando un mate
esperar que’sté clariando.
                                    (4/09/2001)
Carlos Raúl Risso E.

lunes, 29 de enero de 2018

CRUCES

Quizá, que’n esta altura en que los años pesan,
uno quisiera dirse sin mirar hacia’tras;
quizá, que’n esta’ltura en que los años suman
uno mira el futuro, uno mira adelante
…y no ve nada más…

Y ha de ser, mismamente, la razón apuntada
que al no ver adelante ni una estreya briyar,
pasa en un ridepente tuito el tiempo vivido,
tiembla el garrón del susto, se hace’l pecho tapera
…y uno güelve a cayar…

Pero… ¿podrá, Dios santo, ser cierta tal ventura…?
¿No se abrirá otro rumbo? ¿Será éste’l final?
Si es que tuito lo puedes con amor infinito,
un rato más cuartiame…no me dejés ansina…
dame un guiño cabal…

hay cruces que se cargan sin ser un “nazareno”
y unque no lo veamos sobre del lomo están,
entorpeciendo el tranco, demorando la marcha,
estibando el cansancio, emparvando miserias
…agriándonos el pan…

Y si a veces los años no son muchos ni tantos
por la cruz -y otras yerbas-, pueden mucho pesar,
y ñublando las vistas y secando la boca
nos borra el horizonte, el mañana nos niega
…y se dentra a dudar…

¿Puede’l hombre en desgracia resabiarse, y matrero
arremeter al mundo pa’ vengar ese mal…?
…como poder se puede… pero… ¿no habrá otro 
                                                                      (rumbo,
alguna rastriyada, una senda, una güeya
que haga dulce la sal…?

¡Válgamé los mayores que la vida me ha tráido!
y ese’jemplo curtido del ejuerzo tenaz;
¡válgame los valores que del gaucho he seguido!
pa’ yegar a esta’ltura que la vida me pesa
…no aguantando ya más…
                                                             (5/01/1996)
Carlos Raúl Risso E.

YUNTA


Merecida evocación por la yunta
aparcera de mis “juegos” gauchos

Al pingo “zaino” que se jué hace rato
y al “overo rosao”, también güen pingo,
aura en mi verso ricordar procuro
porque la vida trajinaron juntos
y hoy juntos andarán… otros caminos.

Como al amigo hay que yamar po’el nombre
pa’ bautizarlos -digo- de algún modo
yamé “Ciruja” al “zaino” -firme pelo-
y “Yamador” lo bauticé al “overo”
bonito pelo pa’ su estampa’e crioyo.

Ser marca de Espinel, de “Los Ombuses”,
acreditaba pues, la procedencia,
y eyos -que goluntarios siempre jueron
y nunca un trato acomodao tuvieron-
agrandaron, cumpliendo, aqueya menta.

¡Siempre tuve’n mi yunta una tropiya!
Por aguerridos, guapos y seguros
los preferí a los que’l patrón me daba.
(Como dijo Etchebarne en su versiada
cuando al mensual un canto le compuso).        

Era el “zaino” capaz -en tiro corto-
de arrimarle a mi cinto alguna plata:
especial pa’ las galas el “overo”
no vide otro, con sus galas, creo…
¡Si era pa’ mi esa yunta, un cacho’e Patria!

Y aura andarán los dos, pastiando el yuyo
del páis de los cabayos: “Trapalanda”.
(Tal me dijo un paisano, un viejo crioyo
que había gastao la vida entre los potros
y era siempre su hablar sentencia mansa).

¡Mis cabayos! Quién diría… También
digo como Osiris al recordarlos.
Que ha de haber un reencuentro, no lo dudo,
y áhi volveremos a la güeya, juntos:
el “zainito”, el “overo” y éste gaucho.
                                                           (31/08/1996)
Carlos Raúl Risso E.