viernes, 9 de febrero de 2024

DANDO GÜELTA LA PISADA

 A la memoria de un anónimo

Silvio López, de la Magdalena

 

Me apuntó Ña Micaela

la cocinera ·El Rosario”:

“No sufra más el calvario

que le da el dolor de muela,

váyasé ya, sin agüela,

al tambo en  que’stá Don Silvio”.

Ensiyé y busqué’l ausilio

de’se paisano cayao

que anda siempre algo apartao,

pero cura y trái alivio.

 

Lo hayé hachando unas astiyas

pa’ tener cerca ‘el fogón.

Me dijo: “-Apeesé Zenón

y ate a la sombra el que’nsiya”.

Lo saludé, y una siya

me ofertó pa’comodarme,

no había yegao a sentarme

cuando me alertó: “-Sabía

que un día de’estos vendría

dolorido, a visitarme”.

 

De una pieza me quedé

cuando escuché’se relato

y como es hombre sensato

nadita le pregunté.

“-Qué le anda pasando a usté?

inquirió ensiyando el mate.

Medio me agarró un parate

y le conté: es una muela

que m’hinca como una espuela

con dolor juerte que late.

 

Ser acercó y del lao dolido

tres cruces echó en mi cara

con el pulgar, que pasara

suave como en un volido;

medio un rezo bendecido

murmuraba para sí,

luego: “-Salgamos de aquí”

dijo, y salió muy formal

en direción al corral

del tambo, y yo lo seguí.

 

Adentro tranquió algo tioco

y del almbre’n la costa,

buscó ande’staba la bosta

oriada unque sea un poco,

ayí se agachó -evoco-

y buscó la parte seca,

m’hizo descalzar la chueca

del mesmo lao del dolor

y que áhi pise “por favor”,

me indicó sin una mueca.

 

Sacó la cabo amariyo

y recortó la pisada

que levantó, y mi mirada

esquivó en modo senciyo;

tranquió hacia unos durazniyos

mientras me decía atento:

“-Güelva pa’ mis aposento’

y siga cebando el mate”.

Yo, como en un sosegate

cumplí su orden, cachaciento.

 

Al rato, como tal cosa

regresó sin aspaviento

y me anotició de intento

como la estraña a su esposa,

que con su hija -buena moza-

se han retirao del lugar

y pa’ que pueda estudiar

la muchacha, al pueblo han ido,

y a él se le hace muy sufrido

estar solo, y trabajar.

 

Después de un rato ‘e conversa

me despedí agradecido,

con la muela en el olvido

sin dolor que me retuerza.

Días después, sin hacer juerza

la muela en dos se partió,

cada pedazo salió

con sangre’n dos escupidas…

Y hoy tengo entre mis vividas

que Don Silvio...  me curó.

                                   (08/02/2024)

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