lunes, 17 de febrero de 2014

A SOLAS

Tengo una herida interior
pior que puntazo de daga
la que perpetuarse amaga
y es la herida de tu amor.
Vos deshojaste la flor
nacida en mis ilusiones,
creo que no había razones
pa’ que ansí me maltratases
y los petalo’arrancases
rompiendo mis pretensiones.

Hoy ensiyé “el azulejo”
que’s mi mejor compañero,      
y al sentarme en el apero
vi en mi sombra la de un viejo.
Dispués al tranco parejo
queriendo tener pacencia,
me alejé de la querencia
sin volverme pa’ mirarla…
porque prefiero olvidarla
para olvidar mi dolencia.

Solo le pido al Creador
que me ayude a perdonarla;
ni siquiera voy a odiarla
…yo no sé odiar al amor.
Espero tener valor
para afrontar el destino
y andar de nuevo el camino
como hace años recorrí.
Si antes nunca me volví,
tampoco a volverme atino.

Voy mirando pa’delante
del horizonte la’nchura,
mientras el campo murmura
en su estensión de gigante.
Quizá otro rancho levante
de la pampa, en un rincón,
y yegada la ocasión
de dejar lo de’ste suelo,
quiero tener el consuelo
de no recordar su ación.

                                (19/06/1972)  

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