martes, 22 de noviembre de 2011

¡MOLINA CAMPOS, PINTOR!

Hoy cavilo algo destinto
como con cierto entusiasmo
y si las ganas no pasmo
viá ver si en un verso “pinto”.
Y mientras que la requinto
al ala de mi sombrero,
pienso en ese hombre campero
que tuvo briyos de lampos:
¡Florencio Molina Campos
crioyo pintor terruñero!

¡Qué paleta y qué pincel!,
porque no cualquiera, hermano,
yeva’l papel al paisano
en un modo franco y fiel.
Y anque siempre pudo él
poner un toque de humor,
supo hacerlo con sabor
dando en la justa medida,
sin causar nunca una herida
ni provocar deshonor.

¿En qué rincones camperos
su pintura no hayó atraque...?
¡Si hecho cuadros, su almanaque
vistió palacios puebleros!
¡Lujo de los estancieros
y orguyo del paisanaje!,
que’s más crioyito el linaje
del que puede, con rispeto,
ráirse al fin de sus defetos
sin que’sto nos cauce ultraje.

Don Florencio supo ver
ayí ande nadie vio nada:
una risa, una mirada
o un bigote florecer;
las formas de una mujer,
la cabeza de un cabayo,
un rancho siyón, un playo,
un corral de palo a pique,
sin necesidá que’splique
porque’sageró el ensayo.

Sólo el que al crioyo conoce
puede hayar tanto detaye
pa’ que’n el pincel se’splaye
con gracia que no destroce.
Y anque mi verso ni roce
cualidades de’scritor
es sí, cual la humilde flor
-ramiyete de retama-
diciendo en gaucha proclama:
¡Molina Campos: Pintor!
(9/07/1992)

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