miércoles, 21 de agosto de 2024

EL CAPRICHO (estilo)

 A la ‘estanzuela’ de mi amigo Sancho

 

Tiocos mis dedos están

de rienda’e domar y lazo

y unque antes jui baquianazo

aura me cuesta tocar;

“el capricho” por sacar

un viejo estilo que supe

me yeva’a que me priocupe

la postura de los dedo’:

que acá sí, que acá no puedo

y ayá, que las cuerda’agrupe.

 

Estilo del tiempo viejo

cuando era mozo alvertido

y sabía andar, precavido

po’el rumbo más desparejo.

Lo ricuerdo y no me quejo,

el evocarlo me alegra.

Más de una… quizo ser suegra

de aquel mozo guitarrero,

y a tal “capricho”, ligero,

le saqué’l cuerpo a lo quiebra.

 

Pero… embelezao quedé

más de una vez, de unas trenza’,

que son, las que uno piensa

“serán mía’hasta mi vejez”;

pero el reseriar, tal vez

te yeva de pago en pago…

Ya mi “capricho” es halago

porque acierto las posturas.

Estilo de mis dulzuras:

¡ya no me voy en amagos!

                            (28/03/2024)

 Versos de Carlos Raúl Risso

jueves, 15 de agosto de 2024

MEDIODÍA

 Mientras se asa mí charrusco

me calzo las alpargatas,

desprendo mí rastra'e plata

y en las matra'el catre busco,

la vigüela en que me luzco

cuando se arma algún fogón,

le hago a la improvisación

anque payador no soy

pero con mí canto voy

dando temple a la riunión.

                                       

Viejas letras que aprendí

-de muchos pies varias d'eyas-

y que mi agüelo, en las güeyas

supo cosechar pa’ si;

de oírlas, grabao en mi

su contenido quedó

y aura las repito yo

porque tráin sus relaciones,

ecos de gauchas cuestiones

de un tiempo que s’efumó.

                        

Dejo a un costao la guitarra

en el banco acostadita,

prienda que se necesita

pa’ que la vida sea farra;

sobre las brasa’ bizarra

doy güelta el charrusco mío,

agarro el mate vacío

y le acomodo la yerba,

y sobre’l papel, con hebras,

paciente, un cigarro lío.

                                         

Parao en medio’e la puerta

en una jornada fría

miro al campo en mediodía

con un sol que no dispierta;

güelvo al fogón que me oferta

un olorcito taimao,

desenvaino el envenao

y alzo el charrusco con ganas

que una siesta soberana

me’spera, cuando he almorzao.

                                 (15/08/2024)

 Versos de Carlos Raúl Risso

lunes, 22 de julio de 2024

PA' VIEJO

 Sentao abajo el alero,

con la pava y mate a mano,

lo voy lidiando al desgano

que a veces se amuestra fiero.

La vida pasa ligero

(o al menos eso parece),

ansí uno se'ntumece

porque'l tiempo lo avejenta.

¿Los años? ¡Ni hacer la cuenta!

Si nadie rejuvenece.

 

Ricuerdo cuando pichón

salía al campo con mi tata

y éste, de forma sensata

m’iba dando su istrución.

Ya dispués dentré de pión

en una estancia vecina,

pero como me arrocina

el trato del yeguarizo

m'hice domador de oficio

y jue mi época genuina.

 

Y en eso de andar donando

entablé varias tropiyas,

la primera, pa la siya

de un patrón de gaucho mando;

Cuando salí reseriando

los redomones lidiaba

si el capataz me acetaba

en la cola de la tropa

seguro'e salvar la ropa

mientras bien los enseñaba.

 

Pero hoy... ni los sueños domo!

si me amanezco dispierto

con los ojos bien abierto

y abombao... aunque no tomo.

Uno no es ni por asomo

aquel que supiera ser

y es una tristeza ver

cómo la vida nos trata,

mejor dicho: nos maltrata

pues nos hace'nvecejer.

 

Suerte que algo me remedio

algunos tiento’neredando

y a veces, hasta entonando

algún estilo que asedio;

en ese momento al medio

echamos tuitas las penas

pero… de nuevo resuena

el malestar del desgano,

bichera ande anda un gusano

que denguna cencia frena.

 

Y aquí estoy, bajo el alero,

tendiendo lejos la vista,

buscando de que me asista

el supremo, en trance fiero.

Es que ya, no me da el cuero

pa' encarar algún combate,

me ha ganao el sosegate

que aprieta juerte y parejo.

¡Que cuando uno va pa' viejo

no hay güelta'tras, pa'l remate...!

                                    22/7/24

Versos de Carlos Raúl Risso

domingo, 7 de julio de 2024

ES MI PRIENDA

                              La plumas… pa’ Laudelina,

                             que anda dentrando en amores.

                            “Ñanduces”, de C. Molina Massey

1

Ta que paisana paqueta!,

muy bonita y bien asiada,

¡de acaparar la mirada

de la muchachada inquieta!

Pero, modosa, no aceta

a cualquiera invitación,

que’s tímida y un turbión

de colores la sonroja

pues su mama dice: “Escoja

lo que mande’l corazón”.

2

Y aura que hay baile’n el puesto

de Don Goyo Altamirano

habré de caír bien temprano

decedido a echar el resto;

y anque forastero, en esto

me viá jugar la partida

que moza tan alvertida

no se’ncuentra en cualquier lao

y habré de andar con cuidao

arisquiando a la bebida.

3

Cuando a estos pagos yegué

viniéndome de pa’juera

cái al pueblo, y ayí era

la fiesta de no sé qué…     

Curiosiando… la crucé

a moza tan bien formada

y se grabó en mi mirada

su andar de gamita tierna

y me malicié: “que pierna

pa’ yevármela enancada”.

4

(El paisano es bien plantao,

de’statura rispetable,

y aunque’s delgao como sable,

elástico y bien templao;

yeva barba de candao,

usa sombrero mitrista,

la roja goliya es pista

de su modo de pensar;

anda’e chiripá talar

que’s muy principal, y a lista’.)

5

El baile’n el patio se hace

con sombra ‘e tala y aromo

y con mi mejor aplomo

la encaré: “Si me complace…”,

me acetó con los campase’

de un gato arisco y ligero

y áhi le dije: “Yo la quiero

pa’ estarme la vida entera!”,

y respondió, salamera:

“Que me atienda bien, espero…”.

6

Un valse y una ranchera

me alentaron pa’l abrazo

y al sentirla en mi regazo

la supe mi compañera;

dispués, a su mama que’ra

viuda de un gaucho resero

me presentó, y el sombrero

yo me quité rispetuoso

pa’ que sepa que’ste mozo

no jue criao en un chiquero.

7

En sus trenzas alazanas

lucía florcitas azules

y eran sus pestañas, tules

suavizando su mirada.

Eya me miró embobada

yo le almiré sus fulgores.

¡Soy boliador, si señores!

y áhi, mi corazón opina:

“Las plumas… pa’ Laudelina

que anda dentrando en amores”.

                                     (07/07/2024)

 Versos de Carlos Raúl Risso

martes, 25 de junio de 2024

LA BOLSA AQUEYA

El charré del panadero

paró, y dejó en la tranquera

una bolsa de alpiyera

con  gayeta y pan casero.

“-M’hijito, agarre’l nochero

y busque la bolsa aqueya…”;

y corriendo jui centeya

que se ayegó hasta el corral

ande’nfrené’l animal

y salimos a la güeya.

 

A puro talón y afán

sacamos al “Remolón”

-viejo, bichoco y panzón-

que’s mi cumpa ese alazán.

Cada vez que yega el pan

es como un potaje nuevo,

¡lindo pa’ mojar los güevo’!,

y la gayeta crocante

en el tazón rebozante

de leche, es sopa que apruebo.

                 ………….

 

Va’a la chancha de cincuenta

-tras la puerta- la gayeta,

y el pan, engüelto en bayeta,

en la’lacena se asienta,

el conservar se sustenta

en que mantenga el frescor,

y el aroma de su olor

que’n la cocina se suma,

a lo que ayí se consuma

fragante y reparador.

                              (25/06/2024)

 

Versos de Carlos Raúl Risso

sábado, 22 de junio de 2024

DE INORANTES, NOMÁS...

 DE INORANTES, NOMÁS…

 

Me'spera un catre de tientos.

La noche ya está cerrada

y en penumbras la morada

que alumbra un candil grasiento.

Se ayega el soplo del viento

cómo pa'avivar las brasa’,

la sesera me amordaza

poniendo sus condiciones

y yo no tengo razones

ni pa' esplicar qué me pasa.

 

Cavila la entendedera

pero no yega'aclarar

qué cosa habrá de pasar

con nuestra raza campera.

Ya ni a la propia bandera

se la’dora sacrosanta;

cualisquiera la levanta

y entre risadas la agita.

No es por la Patria la cita

y a la Patria no se canta.

 

Al hombre que ha trajinao

una vida de rispeto

ya no lo copia ni el nieto,

menos, los que están al lao.

Gente crioya que ha enseñao

sin tiza ni pizarrón,

quizá que siempre jue pión

y hasta puede… analfabeto,

pero de un gaucho inteleto

superior al que ha estudiao

 

Si los que al lao le anduvieron

o lo siguieron de atrás

nada aprendieron, quizá

que solo hipócritas fueron;

lo loaron más no pudieron

ser fiel a su aparcería.

Dio todo lo que sabía

pero sembró en tierra magra,

si a’prender no se consagra

el torpe, lo es noche y día.

 

Cuántos que gauchos se creen

se pialan al primer tranco

o se les da güelta el banco

si se levanta “el saber”;

hablan a más no poder

a lo loro y gayareta,

se les enyena la jeta

en estraña jerigonza

pero como es gente sonsa

tiene vacia la maleta.

 

Un catre de tiento espera

que le arrime la osamenta

pero el pensamiento cuenta

y cavila’a su manera.

Valga esa gente campera

de ayer, que pudimos ver,

los que nunca a su saber

lo mezquinaron ni un poco…

El ala al sombrero toco

reverenciando ese ayer.

                          (22/06/2024)

 Versos de Carlos Raúl Risso

lunes, 10 de junio de 2024

DE'STRENO

 -relato-

1

En el baile  que’l domingo

dio en su rancho, Doña Cata,

yo estrené las alpargatas

que Ana bordó con distingo.

Era un lujo cada pingo

ensiyao con crioyo esmero,

sobrepuestos catrieleros,

otros d’hilo, unos de pana

lucían, mientras la jarana

tapaba a los guitarreros.

2

Un morocho correntino

con los dedos como avispas

parecía sacaba chispas

de su istrumento genuino;

ladero de su destino

un mozo trenquelauquero,

gatiyaba con esmero

sobre su fino encordao

y hacían vibrante un polquiao

que sonaba muy campero.

3

Bajo el alero propicio

los hombres se saludaban

y alguna puya soltaban

dando a la conversa inicio.

“Mozada sin desperdicio”

se oyó decir a una vieja.

El mujeraje’n bandeja

empanadas repartía

y de por sí ya se olía

que’ran de carne de oveja.

4

Al dir uno al aposento

ande’l baile se aprontaba

junto a una Virgen que’staba

se dejaba el armamento:

había facones sin cuento

y hasta vi una “Lafouché”

recostada a la paré

que a la Imagen daba apoyo;

que ayí no habería un embroyo

pa’ mis adentros pensé.

5

Había como una ñeblina

ayí, ande se bailaba,

que a candil se iluminaba

con su lumbre mortecina.

Cada tanto, una vecina,

portando una palangana

regaba la tierra plana

del polvoriento lugar,

y aliviaba el respirar

a más de una paisana.

6

En los más variao sombrero’

el polvo ponía su marca

y como a tuitos abarca

los ‘grisaba’ con esmero.

Seguían los guitarreros

con güeya, mazurca, gato

que repertorio pa’ rato

tenía yunta tan estruida.

La chinada presumida

sufría con los zapatos.

7                             

Tras del rancho el Vasco Azor

asaba con mucho esmero

un lechón y un güen cordero

que había arrimao Sofanor,

el que’s hijo del dotor

caudiyo en las elesiones…

No faltaban los mirones

golosos pa’ hincar el diente.

Doña Cata, displicente,

hacia notables riuniones

8                                      

Y yo, pa’ no estar de más

en la musical de jornada,

con la muchacha de Almada

dimos güeltas al compás;

“¡qué paisana, cachafaz!”

me dije pa’ mis adentro,

y ayí encuentro con encuentro

de los pechos al latir,

de un tirón le jui a decir

que’ra de mis sueño, el centro.

9

No tutubió ante mi endecha,

bajó los ojos y dijo:

“Pa’ ser madre de sus hijos

lo acompaño en esta brecha”.

 Y al verle que la derecha

le había ganao de un tirón,

áhi nomás de sopetón

le di un beso y el chasquido

jue caricia pa’ mi oído

y también pa’l corazón.

10

Y en un valse ligerón,

anque de forma sensata,

hcimos girar la grata

novedá de la reunión.

Yo un paisano camperón,

eya, muchacha donosa,

por mentas muy hacendosa

pa’ la mantención de un rancho.

“¡Pavada’e carne pa’l gancho

colgaste, Ruperto sosa!”.

11

El baile’l pasao domingo

trujo otra luz a mi vida

y aura el vivir me convida

como pide rienda un pingo.

Y es que al amor lo distingo

como cosa linda y grata.

Yo que’strenaba alpargata’,

aura, de’nnoviao me’streno.

¿La de Almada? Lo más güeno!

del baile en lo’e Doña Cata.

                                   (10/06/2024)

 Versos de Carlos Raúl Risso