lunes, 12 de octubre de 2026

INTUICIÓN

 Lo manosié al colorao

que me'mprestó Hernán Esquerro

y me malicié: “este's perro

quisquiyoso y mal yevao”;

muy cauteloso el recao

al lomo le acomodé,

adelante lo cinché

cómo cuidando mis priendas,

lo enfrené, y a las dos riendas

en el cinchón enganché.

 

Lo caminé del cabresto

viendo de hayarle la faya,

y estornudaba, ¡amalaya!,

no mostrando estar molesto.

Bien aviao pa’ echar el resto

pisé’l estribo y monté,

y áhi de verdá me’ncontré

con un pingo lomo frío

que’n abierto desafío

cuasi obligao, enfrenté.

 

Queriendo hacerse un oviyo

se volcó pa’l lao del lazo

y al cogote un talerazo

le acomodé por ser piyo,

un abalanzo sin briyo

lo enderezó pa’delante,

lo asujeté y al istante

ya sosegao, se entregó…

y a tranquiar largo dentró

muy liberal y arrogante.

 

Ya nos hicimos amigo’,

no era maula el colorao

y con el defeto hayao

podía evitarle'l castigo.

Cumplimos, y como digo

con holgura en el rodeo,

y aqueyo que intuí, yo creo

terminó siendo un halago

por eso un elogio le hago

al que me arrancó tan feo.

                              (6/10/2026)

 

Versos de Carlos Raúl Risso E.-

lunes, 21 de septiembre de 2026

DEPOSITADA

 1

S’hizo nomás la carrera

y era la cancha un gentío,

que aplazao el desafío

el interés, grande era.

Andaba gente pueblera

de saco y de corbatón,

pero en tan linda riunión

briyaban los tiradores

y hermano, ¡cada alfajores

como pa’ entrarle a un malón!

2

Pasiaban los contrincantes

dspertando esclamaciones

y encontradas conclusiones

asigún el opinante:

de que’l “zaino” es elegante

y tiene las manos finas,

que’l loriar se le termina

cuando el corredor lo yama

en la suelta, y que no es drama

que ronque cuando camina.

3

Del “bayo” de La Ensenada

elogian su estampa crioya,

que’stá cuidao como joya

y es tranquilo en la largada,

que anda de orejas parada’

como pidiendo un barato,

de que gana sin maltrato

porque’s pingo superior,

que’s güeno el compositor

y al variar escuende’l dato.

4

El entrerriano Guayase

corre el “bayo” y es la menta

que apilada la osamenta

sobre’l lomo, ¡ni bulto hace!,

que por áhi, dice unos pase’

que aprendió de un brujo indiano

y en ejuerzo soberano

se’stira el pingo hecho luz,

mientras qu’echao en la cruz

le habla confiao el paisano.

5

El del pago, Salazar,

es un corredor de agaya

que a veces, a rigor taya

teniendo al otro a la par;

se lo ha visto castigar

enérgico y decedido,

pero también es sabido

que ha ganao en la largada,

que su astucia es comentada

y es pa’ la suelta un bandido.

6

Por el despacho’e  bebida

hay grandes conviersaciones

y no faltan los mirones

por si es que alguno convida;

anda un cantor que’nseguida

a cualquier tema improvisa;

al pronto, una voz que avisa

corre’ntre los asistentes

y a la cancha va la gente

que la cuestión los hechiza.

7

Se alza juerte’l vocerío,

más de un cinto se da güelta

y de ande se hace la suelta

baja “¡el zaino!”, en desafío;

un crioyo’e rico atavío

que muenta un brioso “alazán”

“-¿Los del ‘bayo’, po’ande están…?”

grita enarbolando plata,

y le copa la bravata

un viejo, en seco ademán.

8

Ya se juega con usura

de doble contra senciyo

y al local le aumenta el briyo

con tanta plata y postura;

los del “bayo”, con mesura,

saben que son forasteros,

y es que sin ser altaneros

conocen que puntos tráin,

¡qué los guapos nunca cáin

hasta el fin del entrevero!

9

A un ¡vamos! risponde un ¡vamos!

y es abalanzo la suelta

pero Salazar, sin güelta

hace punta y no hay reclamo,

se’stira el “zaino” a lo gamo

queriendo echar luz al “bayo”

pero éste’s de’sos cabayos

que tuito el trecho taladra,

y acá hay que hacer cuatro cuadras

con firmeza y sin desmayo.

10

Mirando pa’ la yegada

la cancha, se hace un embudo

que’s palo a pique y escudo

la gente, a su lao formada.

Y si es pa’tras la mirada,

se alzan finas polvadera’

denunciando la carrera

por dos güeyas separadas,

demientras que’ntusiasmada

grita la gente campera.

11

Hacia la mitá del tiro

el “bayo”, que venía al cuarto,

emparejando el reparto

buscó dirse en un suspiro;

Salazar, carculó el giro

y castigó con furor,

el “zaino” ante’se rigor

agatas sacó un hocico

y de nuevo el “bayo” -esplico-

lo empardó con gran valor.

12

En los últimos cincuenta

siempre cabeza a cabeza

muestran los dos entereza

al paisanaje que alienta.

se hace’l rebenque tormenta

en manos de Salazar,

y es Guayace un conviersar

contra el tuse de su “bayo”,

y sobre la raya, el fayo:

¡es puesta, y no hay más que hablar!

 13

¡Que carrera!, dice alguno,

otro: ¡no alcanzó el rigor!

y algotro: ¡qué’s superior

y como el “bayo”, ninguno!

Pero es güeno y oportuno

pa’ los dos, una elogiada

que de bandera a yegada

peliaron tuita la cancha,

y quién dice?, haya revancha

¡pa’ otra gran depositada!

                                       (20/01/1996)

 Versos de  Carlos Raúl Risso E.-


A LA QUERENCIA

 -Siga mi “bayo” tranquiando güeya

andando el rumbo de la querencia…

La senda es larga, pero una “estreya”

me va’purando con su presencia.

 

-La noche es fresca. ¡Suerte mi “bayo”!

Por usté, digo… ya que soporta

mi apuro y peso, ¡mi güen cabayo!

¡Yo sé que’l pago también le importa!

 

-Más adelante enyegando al bajo

(ande’l arroyo se siente dueño

y entre los uncos parece un tajo),

habré de darle premio a su empeño.

 

-Por eso el “moro” -su compañero-

que aura trotea suelto, a su antojo,

¡qué se priepare!, que al rancho quiero

antes que aclare ponerle el ojo.

 

-Del bajo al rancho… más de tres leguas

de campo pobre, de güeyas fieras…

ande pa’l “moro” ya no habrá treguas

anque tampoco tendrá fluejeras.

 

-Yo sé mi “bayo” como usté sabe

que’l “moro” tiene de suebra agayas

pa’ esa patriada, ¡no es que lo alabe!

¡Si son parejos pa’ las batayas!

 

-De la mañana que por conchabo

juntos salimos ya va pa’l mes…

Andar de tropa suele ser bravo

Pero… cumplimos nosotros tres.

 

-Y aura que’l pago nos tira y mucho

pienso en mi prienda y en mis dos hijos.

(Si hasta se me hace que los escucho

y junto al pecho que los cobijo).

 

-Pobre mi moza, ¡qué vida esta!

Dejarla sola por tantos días,

y anque los chicos son pura fiesta

la espera es larga… Yo: lejanía.

 

-De usté mi “bayo” y el “moro” amigo

un potrerito espera retozos

y un monte ‘e talas convida abrigo.

¡Pa’ la querencia güelven ansiosos!

……………………………………..

Y al dir la noche como encerrando

las claridades de las estreyas:

-¿Siente mi “moro” perros toriando…?

¿Qué sí me dice cuando resueya?

 

-“El Capatucho” y “El Carboniya”

ya nos ventiaron anque están lejos.

Y si aura alertas, se hacen astiyas

al dir yegando, se harán festejos.

………………………………………

Ansina hablando siguió el paisano

golviendo al pago -su gaucho nido-,

a sus pichones y a’queya mano

que jue paloma cuando el despido.

                             La Plata, 10/12/1979

Versos de Carlos Raúl Risso E.-

viernes, 28 de agosto de 2026

DON CLARITO

 1

Los puestos “La Comandancia”,

“La Comadreja”, “El Molino”

y ayá en el fondo “El Destino”

hacen los cuatro una estancia.

Dos leguas en cada istancia

hacen ocho en el total,

lo que viene a ser igual

en hetáreas: veinte mil.

Y hacen temblar el cuadril

al puestero más formal.

2

La estancia es “Los Picaflores”.

Su dueño es un crioyo viejo

de’sos que miran de lejos

veterinarios dotores.

Su nombre: Don Claro Flores

pero nombrao ‘Don Clarito’.

Hombre alto y muy finito

cimbriador como tacuara,

con una mirada clara

y un corazón infinito.

3

Heredá de sus mayores

es por donde pise y ande

y era tres veces más grande

en vida ‘e Clemencio Flores

su agüelo, y sepan señores

que’n ese tiempo el indiaje,

a mal traer el vacaje

con los malones tenía

y dentro del campo había

un retén del milicaje.

4

“La Comandancia” es el puesto

que’se nombre aún conserva

y si uno el entorno oserva

de’ntonces, hayará un resto,

como un zanjiao bien dispuesto

alredor de un albardón

ande’stuvo ese cantón

asiento de la milicia,

y que hoy es solo noticia

en memorias de un fogón.

5

La casa: dos ranchos largos

en “ele”, con galería,

y ayí al centro está entuavía

un pozo ‘e brocal, de’ncargo;

la población -en letargo-

da el lomo al sur, al pampero,

a ese ventarrón matrero

que atropeya en la yanura.

Medio rodean su figura

tala y cina en entrevero.

6

Campo de ayer. Tierra agreste.

Vieja estancia cimarrona,

Don Clarito ayí razona

tiempos que parecen peste;

resiste, cueste unque cueste

el arao y la semiya,

no me le hablen de la triya

ni toros de ‘pedigrí’…

su hacienda, propia de aquí

dice: “es una maraviya”

7

Si sale al campo y ensiya

lo hace en un m oro muy crioyo

y el recao ande haya apoyo

es largo, bien de costiya;

en él, la estribada briya

porque’s casi de pie suelto,

antiguo modo, resuelto

pa’l caso de una rodada…

pero ayí no hay tierra arada

pa’ qu’eche el dos, desenvuelto.

8

No l8e’ntró la lanza ‘el indio

ni la lanza del progreso.

Es Argentino confeso

y su lema: ¡no me rindo!

Su gente’s un lote lindo

de crioyos de pura cepa,

cada tropiya, una pepa

del oro más cotizao,

y todos a su mandao

andan alertas, sin cepo.

9

Sin misturanza de gringo

él es crioyo sin receta

y a su manera interpreta

lo que cree, hace un distingo.

No sabe lo que’s domingo,

anda la vida al tranquito,

y cuando el tiempo finito

le señale la yegada

la estancia crioya añorada

morirá… con Don Clarito.

                      (15/02/2024)

 Versos de Carlos Raúl Risso

miércoles, 27 de mayo de 2026

SENTAO ABAJO 'EL ALERO (o "De Mañana")

 1

Sentao abajo’el alero

en un banco retacón

veo bajo el sauce yorón

el trabajo diun hornero;

lejos, el grito diun tero

me dice que alerta está

cuidando la vecindá

y alvirtiendo novedades:

no quiere en sus heredades

forasteros con maldá.

2

El corderito criao guacho

bala, yama’a la patrona

que lo atiende  querendona

y le da leche en un tacho;

sobre’l poste de quebracho

en la esquina del corral

cant’altanero un zorzal

y en sus notas de colores

parece que’l campo, flores

diera, dentro el pastizal.

3

Junto a los talas y cinas

que hacen un monte de isleta,

pasta, sosegada y quieta

la sabia yegua madrina,

por nombre, “La Golondrina”,

la cubren ocho lobunos,

a cual mejor de oportuno

pa’ la faena más ruda,

mi suerte’n eyos se’scuda

cuando a tropiar los reúno.      

4 

La majadita ‘el consumo

va pa’l potrero ‘el molino

y en su rumbo blanquecino

cuasi, que’ntreveo un humo…

Esta vida gaucha asumo

y acá cerca ande la bomba

le hace a la vida una comba

con su sustancial brebaje,

croa el sapo su mensaje

porque la calor lo abomba.

5 

Como ayí se forma un charco

van y escarban las canoras

y arriba, en la planta ‘e moras

la chicharra tiempla su arco;

a veces, un ojo zarco

se me antoja esa’gua quieta

que deshila su silueta

por una zanja chicuela

que atrás del rancho se cuela

y en el campo se asujeta.

6 

Sentao abajo’el alero

discurre’sta mañanita

que hoy a mi esistir no agita

ni unque’ste ardiendo febrero.

En un responso campero

puedo ver todo tal cual,

ya sosegao en mi rial

ni me agrando ni m’encojo

…tampoco miro de riojo

porque soy gaucho cabal!

                            (5/02/2024)

Versos de Carlos Raúl Risso E.-