1
Sentao abajo’el alero
en un banco retacón
veo bajo el sauce yorón
el trabajo diun hornero;
lejos, el grito diun tero
me dice que alerta está
cuidando la vecindá
y alvirtiendo novedades:
no quiere en sus heredades
forasteros con maldá.
El corderito criao guacho
bala, yama’a la patrona
que lo atiende
querendona
y le da leche en un tacho;
sobre’l poste de quebracho
en la esquina del corral
cant’altanero un zorzal
y en sus notas de colores
parece que’l campo, flores
diera, dentro el pastizal.
3
Junto a los talas y cinas
que hacen un monte de isleta,
pasta, sosegada y quieta
la sabia yegua madrina,
por nombre, “La Golondrina”,
la cubren ocho lobunos,
a cual mejor de oportuno
pa’ la faena más ruda,
mi suerte’n eyos se’scuda
cuando a tropiar los reúno.
La majadita ‘el consumo
va pa’l potrero ‘el molino
y en su rumbo blanquecino
cuasi, que’ntreveo un humo…
Esta vida gaucha asumo
y acá cerca ande la bomba
le hace a la vida una comba
con su sustancial brebaje,
croa el sapo su mensaje
porque la calor lo abomba.
5
Como ayí se forma un charco
van y escarban las canoras
y arriba, en la planta ‘e moras
la chicharra tiempla su arco;
a veces, un ojo zarco
se me antoja esa’gua quieta
que deshila su silueta
por una zanja chicuela
que atrás del rancho se cuela
y en el campo se asujeta.
Sentao abajo’el alero
discurre’sta mañanita
que hoy a mi esistir no agita
ni unque’ste ardiendo febrero.
En un responso campero
puedo ver todo tal cual,
ya sosegao en mi rial
ni me agrando ni m’encojo
…tampoco miro de riojo
porque soy gaucho cabal!
(5/02/2024)
Versos de Carlos Raúl Risso E.-