domingo, 25 de abril de 2021

GAUCHO AMEGHINO

 (10/10/1946 - 25/04/2021)

Abran grande en Trapalanda

la tranquera del ingreso

porque rumbió, sin regreso,

un gaucho como Dios manda.

Su imagen aura se agranda

porque no lo vemos más,

pero sabemos que estás

Carlos Ameghino, hermano,

tendiendo siempre tu mano,

cinchando por los demás.

  

La vida, ¡juna gran siete!,

como a viejos mancarrones

nos pega unos sacudones

y nos atora en su brete.

No alcanza con ser jinete

y dir de’stribo hasta el taco,

que ha de ser el pior beyaco

la vida, si ansí lo quiere.

Si te eligió… nadie espere

poder andar tal macaco.

 

 Los que por la vida han ido

con la templanza del güey

serán premiao por la ley

de no cáir en el olvido.

Te veo rumbiar decidido

con tu entable de alazanes;

el cencerro en sus talanes

tañe: “¡Ameghino! ¡Ameghino!”,

honrando al gaucho Argentino,

espejo de tus afanes.

                                    La Plata, 25/abril/2021

Versos de Carlos Raúl Risso


Nota: “Trapalanda” es el cielo de los caballos, al que también pueden entrar los gauchos de ley.


sábado, 24 de abril de 2021

DÉCIMAS A ELÍAS

 Al "cumpa" Don Elías Suaina,

fallecido en Gonnet (La Plata),

en la mañana del 21/04/2021


Don Elías Suaina Cafrune

subió estreya, al firmamento,

pa’ dar luz -yo lo presiento-

al fogón que nos reúne,

donde lo crioyo nos une

y nos amojona al suelo,

donde en silencio y de duelo

hoy, cabizbajos estamos

y es ande nos preparamos

pa’ templarnos los desvelos.

 

 

Pa’ templarnos los desvelos

y entonces sí, dende el vamos,

al amigo que dejamos

lo vemos rumbiar pa’l cielo.

Andamos por este suelo

de paso, pero no impune,

y él, pa’ que se mancomune

al Día del Indio, de intento

eligió pa’l fin del cuento

Don Elías Suaina Cafrune.

                                      La Plata, 22/04/2021

 Versos de Carlos Raúl Risso

 

                             

 

 


domingo, 21 de febrero de 2021

MORENO PALACIOS, PANCHO

 Hay silencio en los corrales

ya no se oye el “¡Aifa toro!

¡guardua, guarda! tenga el moro…”.

Si ni cantan los zorzales.

Como tayando los males,

no hay murmuyo en ningún rancho…

el campo se estiende ancho

como mirando el ayer…

Murió, no hay nada que hacer

Moreno Palacios, Pancho.

 

Despunta otro año nefasto.

La manada se jue al fondo

pero el espacio es redondo

y no anda buscando pasto,

tampoco le arisquea al basto

ni a los talones con ganchos;

ha tocao ha zafarrancho

algún clarín, a mi ver…

Murió, no hay nada que hacer

Moreno Palacios, Pancho.

  

Se quedó “el toro’e los truenos”

sin bramido y sin tormenta,

y “El Margarito” lamenta

que su cantor no esté pleno,

ni es “Museo de Barro”, ajeno

ni está pendiente de un gancho,

que soy chajá… y no carancho

pa’ este oscuro amanecer…

Murió, no hay nada que hacer

Moreno Palacios, Pancho.

                                         La Plata, 17/02/2021

 

viernes, 22 de enero de 2021

PA' CUANDO PUEDA...

 1

Ya que’stá gauchito el día

las pilchas de dominguiar

las saco pa’ ventilar

o asiarlas, mejor diría.

No viá ensiyar entuavía

según la médica dijo,

pero es güeno ser prolijo

listo pa’ cualquier apronte

y cuando pueda, que monte,

dir a’lgún festín, de fijo.

2

Hay que limpiar pasadores

frotando con paño suave,

mucha pacencia es la clave

pa’ que luzcan sus fulgores;

los estribos, superiores,

son esos de marca “sol”,

tienen que ser un farol

cuando de bota lustrada

me mezcle a la paisanada

si hay cuadrera’en lo’e Pujol.

3

Al lazo de “pituquiar”

le viá echar una estirada

y con seso, una pasada

a dos manos le viá dar;

dispués lo habré de trapiar

y cuando lo tenga oriao

lo dejaré acomodao

prolijón, en royos grande’

pa’ cuando la vida mande

esté p’armarlo o pasiar.

4

A la matra y el matrón

sobre las que apoya el basto

las abrí bien sobre’l pasto

pa’ que’l sol haga su ación;

engrasé cada corrión

de mi encimera juertona

en la que no desentona

bordada cada inicial,

que’n la cincha va tal cual

y es obra de mi persona.

5

A la cincha la lavé

con un jabón amariyo

y con la cerda’el cepiyo

cada costura limpié;

pa’ secarla la dejé

dispués, colgada de un gancho,

del acacio junto al rancho

a la sombra la hice oriar

que’ndispués la viá frotar

con unto blanco de chancho.

6

A la carona labrada

-cuño de Ostehguy, de Monte-

le di un regular apronte

con la franela encerada,

la acomodé acabayada

sobre’l palenque cercano

y era el briyo soberano

que reflejaba esa suela

un arte de vieja escuela,

lujo pa’ cualquier paisano.

7

Lo puse al sol, sobre’l burro

al cojiniyo, estendido,

negro, de mota tupido

al que’n mi ensiye recurro;

y mientras solo discurro

murmurando algún compuesto

lo sacudo al sobrepuesto

suavecito y bien sobao,

qu’hice del cuero’e venao

que me osequió Don Ernesto.

8

En aura solo me queda

esperar que la dotora

me pinte una nueva aurora

cuando la dolencia ceda;

entonces sí, cuando pueda

echar los quiló’al estribo

habré de sentirme vivo

enhorquetao a mi overo

con el orguyo campero

de que al ser gaucho, revivo! 

                                                 (28/12/2020)                    

Versos de Carlos Raúl Risso E.-

domingo, 27 de diciembre de 2020

LA TAPERA

 Rancho… que triste has de’star

por el yuyal ocultao,

tus paredes ha gastao

el viento en su galopiar;

vos que supiste aguantar

yuvias, vientos, temporales…

hoy solo mirás tus males

y olvidas las alegrías,

del bullicio que tenías

cuando reías a raudales.

 

Un día, el que’n vos vivió,

al perder su compañera,

viendo la vida señera

de tus entrañas marchó;

él a vos, no te explicó

total, no le entenderías,

y vos nada comprendías

aunque tuito contemplabas;

tan solitaria quedabas

como el que se despedía.

 

Sola enfrentaste de a pie

los pechazos del pampero,

que te golpiaba altanero

sin esistir un por qué;

a vos te guiaba la fe

y aguantabas, ansí pienso,

sin darte cuenta que el lienzo

de los años te’mponchaba,

y que’n silencio afluejaba

un viejo horcón, ya indefenso.

 

Y cuando cayó vencida

la cumbrera de tu techo,

se acunó junto a tu pecho

una inmensidá dormida;

ansí dejabas la vida

pero mirando pa’l cielo,

porque al ir buscado el suelo

el uncal de tu melena,

quedó encendida una pena

pa’ tu eterno desconsuelo.

 

Y en vez de ser un despojo

eso que ayer jue tu techo,

miró el cielo satisfecho

abierto como un gran ojo.

Rodió el sol, tu cuerpo flojo

con sus chuzas de calor,

y te’mponchó con amor

la luna en sus noches claras,

y las estreya’en tu cara

reflejaron su esplendor.

 

Hoy, cuasi ya está derruida…

con la’rmazón muy bichoca,

y el viento apenas te toca,

te sacude sorprendida;

en tu interior solo hay vida

de una que otra comadreja,

sin pronunciar una queja

sabés oscuro el mañana;

hoy… solo un ombú se afana

por cuidar tu estampa vieja.

                                   (30/05/1970)

miércoles, 11 de noviembre de 2020

'UNQUE MALTRECHO

Por lo mucho charlado

a lo largo del año 96,vaya esta

reflexión para mi amigo Agustín

 

Debo haber hecho la’rmada

como bolazo andaluz

porque’l año, en  repeluz,

se’scapó sin decir nada;

se va de cola parada

festejando que juyó

mientras a muchos dejó

entre los pastos tendidos

y otros más que doloridos

andamos, ¡que lo tiró…!

 

Que el año se va… no es broma

pero eso poco m’importa;

más quisiera que la torta

nunca uno solo la coma.

Divisa el que’stá en la loma

y se hunde’l que’stá en el bajo,

pero gracias al de abajo

se sostiene el hombre rico;

el pez grande come al chico

y el pueblo va cabizbajo!

 

“Hasta que venga algún crioyo

en esta tierra a mandar”,

bien supo Hernández prosiar

soltando royo por royo,

pero haberá algún escoyo

que tal dicha no permita,

porque’s cierto: necesita

el pueblo, crioyo gobierno

pa’ no vivir el infierno

que al invasor facilita.

 

Nada vale la bandera

ni lo que’n su nombre se haga

si el que la iza, ¡ni amaga!

a serle fiel, dendevera.

De lo que’sta Patria era

ni la sombra queda ya:

lo no vendido, se da

total… ¿pa’que lo queremos…?

Y por su culpa debemos

que’s una temeridá.

 

¿Qué destino nos espera?

¿Qué yugo trairá el destino?

¿Por qué mi pueblo argentino

sufre de forma tan fiera? :

Rueda el mundo y pareciera

que si hay inicio hay final:

si aura emprincipia este mal

-a la larga o a la corta-

se va’a dar güelta la torta

pa’ cambiar de mano, el rial.

 

Y como las cos’están

plantiadas de dicho modo

mientras tanto, me acomodo

de mi cencerro, al talán.

Vibra con versos mi afán

(y este año, ¡mucho vibré!),

cortan los versos mi se’

por retemplar la esperanza.

(Quiera Dios, que’n la balanza,

del mañana, alguno esté!).

 

El que viviendo ha cumplido

como bien se debe hacer

tendría que merecer

un rumbo menos sufrido;

vencido, en estoy vencido

ni entregao. Como al acecho

me aguanto, y unque maltrecho

por argentino y patriota

soy capaz de dar la nota

poniendo, a lo gaucho, el pecho.

                                                   (31/12/1996)

Carlos Raúl Risso E.-

LA PRIENDA

 En sus ojos tan chispiantes

y en su melena alazana

la gracia de mi paisana

me retempla a cada istante,

su tranco ágil y cimbriante

como totoral, la acuna.

Regalo de la fortuna

por el que vivo anhelante.

 

Es al bailar ¡muy donosa!

liviana en la güelta’el valse,

y en su cintura haya el calce

justo, mi mano cayosa.

De su boca como rosa

le nacen frases floridas

…pero es también alvertida

pa’ la opinión sentenciosa.

 

Me salió de güena cuna

la muchacha’e los Perales

criada en modos muy formales

y en casa muy oportuna.

Dispuesta como denguna

me acetó el convite al ¡vamos!

y dende’ntonces que andamos

con un dulzor de higo’e tuna.


Su andar es una delicia

que’n los pechos se hace antojos

pero su mirar, ¡tramojos

me le prende a l’avaricia!

y en el dirse, por malicia

mi calma se desbarranca

que’n la redondez del anca

lo que se hamaca es codicia.

 

Es una avispa la moza

que ha’cetao la invitación

pa’ que yo agrande el fogón

y lo haga rancho a mi choza.

Cuando me besa, mimosa,

me olvido de la ucasión

que negocié’l redomón

por ronciarla, pa’ mi esposa.


Con los tata’ apalabrao

y con su “sí” en la maleta,

solo hay que atar la carreta

que la’rrime pa’ mi lao.

Sé que soy afortunao

porque al destino lo enrienda

mejor, el qu’encuentra prienda

pa’ vivir acoyarao.

                                 (15/04/1996)

Carlos Raúl Risso E.-